Cruces fronterizos entre la URSS y Afganistán en la década de 1960

Cruces fronterizos entre la URSS y Afganistán en la década de 1960



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Para una historia (ficticia, pero ambientada en el mundo real) ambientada en 1962, necesito llevar a mis protagonistas de la URSS a Afganistán. Investigué un poco y no encontré información confiable sobre el estado histórico de los cruces fronterizos actuales. En el oeste, cerca de Aqina, el cruce fronterizo se abrió oficialmente en 2007: ¿no existía antes o estuvo cerrado durante algún tiempo? ¿Cuál era su estado en 1962? En el medio, en Hairatan, se construyó el puente para la invasión soviética de 1979. ¿Qué había en 1962? Al este, la frontera de Tadschikistan se describe como "porosa", pero las carreteras son escasas y, por lo general, corren a lo largo de la frontera, no sobre ella. Muchos de ellos son bastante recientes y probablemente no existían en los años 60.

He agotado mis fuentes y espero una respuesta o sugerencias para otras fuentes.

Entonces, ¿cómo cruzar de la Unión Soviética a Afganistán en 1962? Sería mejor si hubiera al menos dos opciones que mis protagonistas pudieran discutir.

(información adicional: por motivos, tomar el avión no es una opción)


Uno de esos cruces fue sobre el río Amu Darya, que separa la ciudad uzbeka (soviética) de Termez de Hairatan. Como Uzbekistán no tiene salida al mar, no tiene puertos marítimos y Termez es el más importante de sus puertos fluviales. En la antigüedad, el puerto estaba cerca de Kampyr-Tepe. Antes de que se construyeran los distintos puentes, "[l] e había habido tráfico fluvial entre Termez y Afganistán durante muchos años", incluidos los transbordadores. Las actuales instalaciones portuarias de Termez se construyeron junto con o después de que se instalara allí una "fortaleza y guarnición" rusa en la década de 1890. En 1901 se construyó un puente que cruza otra sección del mismo río. En la década de 1960, debe haber sido práctico cruzar el río de Termez a Hairatan.


Estuve en esa región fronteriza en 2011. Es una zona en gran parte árida, semidesértica, montañosa y montañosa. Como tal, no me sorprendería en absoluto si la frontera fuera prácticamente imposible de patrullar para cualquiera de los países sin invertir grandes cantidades de mano de obra y material. Si bien no me acerqué mucho a la frontera, no vi caminos que condujeran hacia ella que indicaran caminos de patrulla a lo largo de la frontera, y mucho menos cosas como torres de vigilancia y otras fortificaciones.

Por lo tanto, es completamente posible (diría que incluso muy probable) que haya habido un animado contrabando transfronterizo.

Y eso fue durante los días de la lucha con los talibanes, que veían al gobierno de Uzbekistán como un enemigo (Uzbekistán no permite que las personas sean abiertamente religiosas, CUALQUIER religión, y no permite proselitizar dentro de sus fronteras, también acogieron a varias naciones occidentales ''. fuerzas aéreas que proporcionaban apoyo aéreo a las tropas terrestres que operaban contra los talibanes en ese momento).

No me sorprendería que hubiera patrullas de helicópteros ocasionales en la frontera, pero no vi ninguna. Durante la era soviética, habría habido más recursos disponibles para ellos, pero menos avanzados tecnológicamente, por lo que, por ejemplo, el equipo de visión nocturna habría sido difícil de conseguir y menos eficiente, por lo que probablemente sea bastante fácil filtrar grupos pequeños a pie o a caballo. la frontera al amparo de la oscuridad (especialmente dada la irregularidad del terreno).


Corredor de Wakhan

los Corredor de Wakhan (Pashto: واخان دهلېز, romanizado: wāxān dahléz, Urdu: واخان راہداری Persa: دالان واخان, romanizado: dâlân vâxân) es una estrecha franja de territorio en Afganistán, que se extiende hasta China y separa a Tayikistán de Pakistán [1] [2] [3] y Cachemira. El corredor, encajado entre las montañas de Pamir al norte y la cordillera de Karakoram al sur, tiene aproximadamente 350 km (220 millas) de largo y 13 a 65 kilómetros (8 a 40 millas) de ancho. [4] De este valle de alta montaña emergen los ríos Panj y Pamir y forman el Amu Darya. Desde la antigüedad, los viajeros que van hacia y desde el este, sur y centro de Asia han utilizado una ruta comercial a través del valle. [5]

El corredor fue formado por un acuerdo de 1893 entre el Imperio Británico (India británica) y Afganistán, creando la Línea Durand. [6] Esta estrecha franja actuó como una zona de amortiguación entre el Imperio Ruso y el Imperio Británico (las regiones del Turquestán ruso, ahora en Tayikistán, y la parte de la India británica ahora en Pakistán y la región disputada de Gilgit-Baltistán). Su extremo oriental limitaba con la región china de Xinjiang, entonces gobernada por la dinastía Qing.

Políticamente, el corredor está en el distrito de Wakhan de la provincia de Badakhshan de Afganistán. En 2010, el Corredor Wakhan tenía 12.000 habitantes. [7] La ​​parte norte de Wakhan, poblada por los pueblos Wakhi y Pamiri, también se conoce como el Pamir. [8]


Cruces fronterizos entre la URSS y Afganistán en la década de 1960 - Historia

Después de la fundación de la República Popular, el liderazgo chino se preocupó sobre todo de garantizar la seguridad nacional, consolidar el poder y desarrollar la economía. El curso de política exterior que eligió China para traducir estos objetivos en realidad fue formar un frente unido internacional con la Unión Soviética y otras naciones socialistas contra Estados Unidos y Japón. Aunque durante un tiempo los líderes chinos pueden haber considerado intentar equilibrar las relaciones chino-soviéticas con los lazos con Washington, a mediados de 1949 Mao Zedong declaró que China no tenía más remedio que "inclinarse hacia un lado", es decir, hacia el lado soviético.

Poco después del establecimiento de la República Popular, Mao viajó a Moscú para negociar el Tratado Sino-Soviético de Amistad, Alianza y Asistencia Mutua de 1950. En virtud de este acuerdo, China otorgó a la Unión Soviética ciertos derechos, como el uso continuo de una base naval en Luda, provincia de Liaoning, a cambio de apoyo militar, armas y grandes cantidades de asistencia económica y tecnológica, incluidos asesores técnicos y maquinaria. China accedió, al menos inicialmente, al liderazgo soviético del movimiento comunista mundial y tomó a la Unión Soviética como modelo de desarrollo. La participación de China en la Guerra de Corea (1950-53) pareció fortalecer las relaciones chino-soviéticas, especialmente después del embargo comercial patrocinado por la ONU contra China. La alianza chino-soviética pareció unir a Moscú y Pekín, y China se asoció más estrechamente con una potencia extranjera y dependió de ella que nunca.

Durante la segunda mitad de la década de 1950, las tensiones en la alianza chino-soviética comenzaron a surgir gradualmente por cuestiones de ideología, seguridad y desarrollo económico. Los líderes chinos estaban preocupados por los movimientos de la Unión Soviética bajo Nikita Khrushchev hacia la desestalinización y la coexistencia pacífica con Occidente. El exitoso lanzamiento del satélite terrestre de Moscú en 1957 fortaleció la creencia de Mao de que el equilibrio mundial estaba a favor de los comunistas, o, en sus palabras, "el viento del este prevalece sobre el viento del oeste", lo que lo llevó a pedir una política más militante hacia los no comunistas. mundo en contraste con la política más conciliadora de la Unión Soviética.

Además de los desacuerdos ideológicos, Beijing estaba insatisfecho con varios aspectos de la relación de seguridad chino-soviética: el grado insuficiente de apoyo que Moscú mostró a la recuperación de Taiwán por parte de China, una propuesta soviética en 1958 para un acuerdo naval conjunto que habría puesto a China en un posición subordinada, la neutralidad soviética durante la tensión de 1959 en la frontera entre China y la India, y la renuencia soviética a cumplir su acuerdo de proporcionar tecnología de armas nucleares a China. Y, en un intento de romper con el modelo soviético de desarrollo económico, China lanzó las políticas radicales del Gran Salto Adelante (1958-60), lo que llevó a Moscú a retirar a todos los asesores soviéticos de China en 1960. En retrospectiva, la principal política ideológica Las razones militares y económicas detrás de la división chino-soviética fueron esencialmente las mismas: para el liderazgo chino, el fuerte deseo de lograr la autosuficiencia y la independencia de acción superaron los beneficios que Beijing recibió como socio menor de Moscú.

Durante la década de 1960, la disputa ideológica chino-soviética se profundizó y se extendió para incluir cuestiones territoriales, que culminó en 1969 en sangrientos enfrentamientos armados en su frontera. En 1963, la disputa fronteriza salió a la luz cuando China planteó explícitamente la cuestión del territorio perdido a través de "tratados desiguales" con la Rusia zarista. Después de consultas fronterizas infructuosas en 1964, Moscú inició el proceso de fortalecimiento militar a lo largo de la frontera con China y Mongolia, que continuó hasta la década de 1970.

La disputa chino-soviética también se intensificó al aumentar la competencia entre Beijing y Moscú por la influencia en el Tercer Mundo y el movimiento comunista internacional. China acusó a la Unión Soviética de coludir con el imperialismo, por ejemplo al firmar el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares con Estados Unidos en 1963. El apoyo de Beijing a la revolución mundial se volvió cada vez más militante, aunque en la mayoría de los casos carecía de los recursos para proporcionar grandes cantidades de recursos económicos. o ayuda militar. El Partido Comunista Chino rompió los lazos con el Partido Comunista de la Unión Soviética en 1966, y estos no se habían restablecido a mediados de 1987.

Durante la Revolución Cultural, el creciente radicalismo y xenofobia de China tuvo graves repercusiones en las relaciones chino-soviéticas. En 1967, los Guardias Rojos sitiaron la embajada soviética en Beijing y acosaron a los diplomáticos soviéticos. Beijing vio la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968 como un acontecimiento siniestro y acusó a la Unión Soviética de "imperialismo social". La disputa chino-soviética alcanzó su punto más bajo en 1969 cuando estallaron serios enfrentamientos armados en la isla de Zhenbao (o Damanskiy) en la frontera noreste. . Sin embargo, ambos lados se retiraron del borde de la guerra y la tensión se calmó cuando Zhou Enlai se reunió con Aleksey Kosygin, el primer ministro soviético, más tarde en 1969.

En la década de 1970, Beijing cambió a un rumbo más moderado y comenzó un acercamiento con Washington como contrapeso a la amenaza percibida de Moscú. Las conversaciones fronterizas chino-soviéticas se llevaron a cabo de manera intermitente, y Moscú emitió mensajes conciliatorios después de la muerte de Mao en 1976, todo sin avances sustanciales. Oficialmente, las declaraciones chinas pedían una lucha contra la hegemonía de ambas superpotencias, pero especialmente contra la Unión Soviética, a la que Beijing llamó `` la fuente de guerra más peligrosa ''. A fines de la década de 1970, el aumento de la concentración militar soviética en Asia oriental y los tratados soviéticos con Vietnam y Afganistán aumentaron la conciencia de China sobre la amenaza del cerco soviético. En 1979, Beijing notificó a Moscú que derogaría formalmente el Tratado de Amistad, Alianza y Asistencia Mutua chino-soviético, que había estado latente durante mucho tiempo, pero propuso conversaciones bilaterales. Sin embargo, China suspendió las conversaciones después de solo una ronda, luego de la invasión soviética de Afganistán en 1979.

En la década de 1980, el enfoque de China hacia la Unión Soviética cambió una vez más, aunque gradualmente, en línea con la adopción por parte de China de una política exterior independiente y la política económica de apertura. Otro factor detrás del cambio fue la percepción de que, aunque la Unión Soviética todavía representaba la mayor amenaza para la seguridad de China, la amenaza era a largo plazo más que inmediata. Las consultas chino-soviéticas sobre la normalización de las relaciones se reanudaron en 1982 y se celebraron dos veces al año, a pesar de que la causa de su suspensión, la presencia soviética en Afganistán, se mantuvo sin cambios. Beijing planteó tres condiciones previas principales para la normalización de las relaciones, a las que se refirió como `` tres obstáculos '' que Moscú tuvo que eliminar: la presencia soviética en Afganistán, el apoyo soviético a la invasión de Camboya por Vietnam y la presencia de fuerzas soviéticas a lo largo del territorio chino-soviético. frontera y en Mongolia. Durante la primera mitad de la década de 1980, Moscú calificó estas condiciones previas como "cuestiones de terceros países" no adecuadas para la discusión bilateral, y ninguna de las partes informó un progreso sustancial en las conversaciones.

Los cambios en el liderazgo soviético entre 1982 y 1985 proporcionaron oportunidades para una diplomacia renovada, ya que las delegaciones chinas de alto nivel asistieron a los funerales de los líderes soviéticos Leonid Brezhnev, Yuriy Andropov y Konstantin Chernenko. Durante este tiempo, las relaciones chino-soviéticas mejoraron gradualmente en muchas áreas: el comercio se expandió, se reanudaron los intercambios económicos y técnicos (incluida la renovación de proyectos originalmente construidos con ayuda soviética en la década de 1950), se abrieron puntos fronterizos y se intercambiaron delegaciones con regularidad.

La posición soviética sobre las relaciones chino-soviéticas mostró una mayor flexibilidad en 1986 con el discurso de julio del secretario general Mikhail S. Gorbachev en Vladivostok. Entre las propuestas de Gorbachov para la región de Asia y el Pacífico se encuentran varias dirigidas a China, incluido el anuncio del retiro parcial de tropas de Afganistán y Mongolia, la renovación de una concesión relacionada con la disputa fronteriza y propuestas de acuerdos sobre un ferrocarril fronterizo, cooperación espacial, y desarrollo hidroeléctrico conjunto. Además, Gorbachov se ofreció a mantener conversaciones con China `` en cualquier momento y a cualquier nivel ''. Aunque estas propuestas no condujeron a un avance inmediato de alto nivel en las relaciones chino-soviéticas, las consultas bilaterales parecieron ganar impulso y las conversaciones fronterizas se reanudaron en 1987. A fines de la década de 1980, parecía poco probable que China y la Unión Soviética reanudaran una alianza formal, pero las relaciones chino-soviéticas habían mejorado notablemente en comparación con las dos décadas anteriores. Si la normalización completa incluiría o no la renovación de las relaciones entre los partidos comunistas chino y soviético, como China había establecido con los partidos comunistas de Europa del Este, era incierto a mediados de 1987.


Cómo Rusia construyó un canal para los talibanes, una vez enemigos

La evaluación reciente de que Rusia pagó recompensas a los insurgentes para atacar a las tropas estadounidenses sorprendió a muchos, pero los funcionarios dijeron que el alcance del Kremlin comenzó hace casi una década.

KABUL, Afganistán - Durante uno de los tramos más violentos de los combates en el norte de Afganistán, cuando los talibanes lograron victorias que los habían eludido desde el comienzo del conflicto, el alto comandante estadounidense hizo pública una sospecha que había molestado durante años: Rusia estaba ayudando a los insurgentes.

En círculos diplomáticos en Kabul alrededor del momento de esa acusación, en 2017, hubo rumores de que la asistencia rusa había incluido gafas de visión nocturna y municiones perforantes.

Pero el general John W. Nicholson, el comandante, no ofreció evidencia definitiva, y eso hablaba de lo confuso que se había vuelto el campo de batalla cuando tres adversarios de toda la vida, los talibanes, Rusia e Irán, coincidieron en su interés común de ver a los estadounidenses salir de Afganistán. En el laberinto de corrupción, dinero en efectivo y manos extranjeras en Afganistán, no fue una tarea fácil determinar quién estaba haciendo qué.

"Hemos hecho que nos hayan traído armas a este cuartel general y que los líderes afganos nos las hayan entregado y dicho: 'Esto se lo dieron los rusos a los talibanes'", dijo el general Nicholson un año después. "Sabemos que los rusos están involucrados".

La reciente revelación de una evaluación de inteligencia estadounidense de que Rusia había proporcionado a los talibanes recompensas para atacar a las tropas estadounidenses y de la coalición sorprendió a los líderes políticos en Washington y agregó una potente dosis de engaño al estilo de la Guerra Fría a las deliberaciones sobre el futuro de Afganistán. Tanto Rusia como los talibanes han rechazado la afirmación.

Pero si bien eso sería una escalada notable de la interferencia rusa en Afganistán, muchos funcionarios tenían claro que Rusia había estado trabajando para cubrir sus apuestas con los talibanes durante años. Los rusos veían al gobierno afgano como totalmente controlado por Estados Unidos y, en el peor de los casos, tan frágil que tendría dificultades para sobrevivir a la retirada de Estados Unidos.

En entrevistas, funcionarios afganos y estadounidenses y diplomáticos extranjeros con años de experiencia en Kabul dicen que lo que comenzó como un canal diplomático entre Rusia y los talibanes hace poco menos de una década se ha convertido en una alianza de beneficio mutuo que ha permitido al Kremlin reafirmarse. su influencia en la región.

El cambio coincidió con una creciente hostilidad entre Estados Unidos y Rusia por la guerra civil de Siria y otros conflictos, dicen los analistas, así como la frustración de Rusia con la creciente inestabilidad en Afganistán y la lentitud de la retirada de Estados Unidos.

Ahora, Estados Unidos está llevando a cabo la retirada de tropas que acordó con los talibanes incluso sin un acuerdo de paz final entre los insurgentes y el gobierno afgano que los estadounidenses han apoyado durante años. Pero los esfuerzos encubiertos de Rusia, dicen funcionarios y analistas, tienen como objetivo acosar y avergonzar a Estados Unidos cuando las tropas se van, en lugar de cambiar profundamente el curso del conflicto.

“Fue en cantidades modestas, no fue diseñado para cambiar las reglas del juego en el campo de batalla”, dijo el jueves al Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes el general Nicholson, quien desde entonces se retiró del ejército, sobre las armas rusas y la ayuda a los talibanes. “Por ejemplo, los talibanes querían misiles tierra-aire, los rusos no se los dieron. Así que siempre llegué a la conclusión de que su apoyo a los talibanes estaba calibrado en algún sentido ".

Algunos señalaron los esfuerzos estadounidenses considerablemente más extensos para apoyar la insurgencia muyahidín contra la Unión Soviética en la década de 1980.

"Hicimos lo mismo", dijo Marc Polymeropoulos, ex C.I.A. oficial de campo en Afganistán que se retiró el año pasado como jefe interino de operaciones de la agencia en Europa y Eurasia. "Subimos la temperatura cuando los rusos se iban de Afganistán".

"Putin", dijo, "es un estudiante de historia".

A medida que las cosas comenzaron a cambiar en el campo de batalla en los últimos años, los funcionarios describieron las crecientes sospechas de un mayor papel de Rusia en la ayuda a los talibanes. Pero a menudo lucharon por precisar detalles, aparte de las afluencias ocasionales de nuevas armas y municiones que podrían haber tenido varias fuentes. Además del apoyo bien establecido de Pakistán a los talibanes, Irán estaba tomando una mayor parte en ayudar a los insurgentes y, a menudo, utilizaba canales similares a los rusos, dicen los funcionarios de inteligencia afganos.

Los puntos comenzaron a conectarse con más claridad durante un tramo de violencia alarmante en el norte de Afganistán, cuando los talibanes invadieron dos veces la ciudad de Kunduz, una capital provincial, en 2015 y 2016, lo que provocó que el ejército de los EE. UU.

A medida que la inteligencia afgana se concentraba en el ambicioso comandante regional talibán detrás de esos ataques, rastrearon su viaje de ida y vuelta a través de la frontera cercana con Tayikistán, un bastión de la inteligencia rusa, según funcionarios de seguridad afganos actuales y anteriores. Kunduz es también la base de operaciones de dos hombres de negocios afganos que, según los funcionarios de inteligencia estadounidenses, actuaron como intermediarios en el plan de recompensas entre oficiales de inteligencia rusos y combatientes talibanes.

Los funcionarios estadounidenses dicen que se enfrentaron a Rusia por su ayuda a los talibanes en varias ocasiones, pero sus afirmaciones públicas carecían de detalles y nunca llegaron a ser un problema importante. Los funcionarios rusos dijeron que no recibieron pruebas documentadas.

Tres décadas después de la retirada militar soviética de Afganistán, los lazos culturales, económicos y personales de Rusia en el país siguen siendo profundos. Cuando Rusia ha buscado ejercer influencia, ya sea benigna o no, ha tenido una gran cantidad de amigos a quienes llamar: generales entrenados por los soviéticos que dirigieron las fuerzas afganas durante años sobre los empresarios estadounidenses a sueldo que se jactaban de su amistad con el presidente Vladimir V. Políticos rusos que mantuvieron hogares en Moscú incluso mientras se enriquecían con contratos estadounidenses.

Durante gran parte de la primera década de la guerra, Estados Unidos realmente no tuvo que preocuparse por el profundo alcance de Rusia en la sociedad afgana, ya que el gobierno de Putin estaba alineado con la misión estadounidense de derrotar a Al Qaeda y a los grupos islamistas que Moscú también vio. como amenaza, incluidos los talibanes.

Los cables diplomáticos publicados por WikiLeaks muestran intentos genuinos de ambas partes para coordinar esfuerzos en Afganistán. Los funcionarios rusos hablaron de un "puño colectivo" en la lucha contra el terrorismo e instaron a la unidad "con una sola voz: la voz estadounidense".

Pero a medida que la guerra en Afganistán se prolongó y las dos potencias tomaron bandos opuestos en las crisis de Siria y Ucrania, los rusos vieron cada vez más la misión de Estados Unidos como un fracaso y la presencia estadounidense en la región como una amenaza.

Los funcionarios de inteligencia estadounidenses ahora datan que el acercamiento discreto de Rusia a los talibanes comenzó hace unos ocho años, aproximadamente cuando Putin, después de una pausa de cuatro años como primer ministro, reasumió la presidencia con una postura más confrontativa con Occidente.

La desconfianza pronto se hizo tan intensa que los funcionarios rusos acusaron a Estados Unidos de participar en el surgimiento de un capítulo del Estado Islámico en Afganistán alrededor de 2015, y muchos de sus primeros combatientes fueron militantes extremistas de Asia Central que anhelaban llevar a cabo una guerra santa contra Rusia.

En una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia en 2013, Putin dijo que su país ya no podía permanecer al margen ante los fracasos de Estados Unidos y sus socios.

"Necesitamos una estrategia de acción clara, que tenga en cuenta los diferentes desarrollos posibles", dijo Putin en la reunión. "La tarea es proteger de manera confiable los intereses de Rusia bajo cualquier circunstancia".

Liderando la cartera en el frente diplomático estaba Zamir Kabulov, un veterano de la guerra soviética en Afganistán y, según se informa, un ex agente de inteligencia ruso.

Kabulov comenzó a criticar públicamente a Estados Unidos por las debilidades del gobierno afgano y por no controlar la militancia islamista allí, y describió cada vez más a los talibanes afganos como una entidad nacional que no representaba una amenaza más allá de las fronteras del país y con la que se podía trabajar.

Aumentaron los informes sobre cifras de los talibanes que viajaban a Rusia. Y justo cuando Estados Unidos y los talibanes estaban ultimando los detalles de la retirada estadounidense, Rusia llevó a los mismos líderes talibanes a las reuniones de Moscú con un gran número de figuras políticas afganas para discutir el futuro político del país.

A medida que Estados Unidos ha reducido su presencia militar, ha dependido cada vez más de sus socios afganos para la inteligencia y la contrainteligencia. Lo que los oficiales de seguridad afganos estaban viendo en los últimos años, particularmente en el norte, era una realidad profundamente desordenada.

Cuando comenzaron a centrarse más en las actividades rusas, los afganos también desentrañaron un plan iraní de distribución de armas a los señores de la guerra y comandantes de milicias descontentos: las armas eran rusas y la ruta pasaba por Tayikistán, dijeron las autoridades. El plan iraní duró poco, dijo un alto funcionario afgano, después de que Irán se diera cuenta de que las armas que estaba proporcionando estaban apareciendo en el saturado mercado negro.

Los rusos a menudo utilizaron los cientos de millones de dólares en importaciones de combustible para las fuerzas afganas y de la OTAN como una forma de inyectar dinero en efectivo en Afganistán para asegurar la influencia y mantener los activos de inteligencia de su lado. Un exfuncionario afgano de alto rango dijo que en lugar de transferencias directas de efectivo, los rusos se encargarían principalmente de que los convoyes de petroleros que se dirigían a Afganistán fueran llenados con combustible adicional que sería cobrado para circular dentro del país.

Aunque los países de Asia Central obtuvieron su independencia después del colapso soviético, Rusia nunca ha abandonado su posición en la región. En un cable, un diplomático ruso describió las fronteras de países como Tayikistán, donde la Fuerza Aérea Rusa todavía tiene alrededor de 7.000 soldados, como "una extensión de su propia frontera".

Cuando los talibanes estaban en el poder en Afganistán en la década de 1990, Tayikistán era un centro para los comandantes de la resistencia que recibían ayuda de Rusia e Irán. En los 20 años transcurridos desde la invasión estadounidense, el país se ha convertido en un centro de tráfico criminal y vicio, una especie de patio de recreo para adultos para muchos miembros de la élite afgana que viajan con frecuencia de ida y vuelta a Tayikistán y a menudo tienen familiares allí.

En esa mezcla de espías, dinero y mafia, los talibanes también encontraron un punto de apoyo. Los insurgentes se esforzaron por tomar y mantener el control de algunos de los cruces fronterizos desde la provincia de Kunduz hacia Tayikistán. Desde el sur del país hasta el norte, tenían acceso fronterizo para evadir la presión militar, mantener lazos con extranjeros amigos y mantener un canal para el comercio de opio que financia en parte la insurgencia.

Varios funcionarios afganos, incluido Asadullah Omarkhel, que era gobernador de Kunduz en ese momento, dijeron que compartieron con la inteligencia estadounidense que Mullah Abdul Salam, el comandante talibán que dirigió los ataques contra Kunduz, cruzó repetidamente a Tayikistán para lo que sospechaban eran discusiones. con agentes rusos. Un medio de noticias de Tayikistán informó sobre reuniones entre funcionarios rusos y comandantes talibanes en una base aérea rusa en Tayikistán ya en 2015. Y eran estos cruces fronterizos los que los talibanes usaban para traer armas, dicen los funcionarios.

Omarkhel dijo que los estadounidenses inicialmente no confiaban en las afirmaciones de los lazos de los talibanes con Rusia, pero luego comenzaron a atacar las bases de los talibanes a lo largo de la frontera, incluido un ataque que mató al mulá Salam.

En la audiencia del Congreso del jueves, el general Nicholson repitió su acusación de que Rusia armaba a los talibanes, y señaló que aunque la ayuda no fue extensa, aún tuvo efecto.

“En la parte norte de Afganistán, en particular en Kunduz, la asistencia rusa ayudó a los talibanes a infligir más bajas a las fuerzas de seguridad afganas y más penurias al pueblo afgano”, dijo.


Comparación de las experiencias de Estados Unidos y la Unión Soviética en Afganistán

Un país rara vez libra la misma guerra dos veces en una generación, especialmente en bandos opuestos. Sin embargo, eso describe de muchas maneras el papel de Estados Unidos en Afganistán hoy. En la década de 1980, la Agencia Central de Inteligencia, trabajando desde un refugio seguro en Pakistán, diseñó la operación encubierta más grande de su historia para ayudar a derrotar al 40º Ejército Rojo soviético en Afganistán [1]. Hoy, Estados Unidos está luchando contra una insurgencia liderada por los talibanes en Afganistán que opera desde un refugio seguro en Pakistán. Muchos sugieren que el resultado será el mismo para Estados Unidos que para la Unión Soviética: la derrota final a manos de la insurgencia. El papel de Pakistán como refugio seguro es notablemente coherente en ambos conflictos, pero centrarse exclusivamente en esa similitud pasa por alto las diferencias fundamentales entre las dos guerras. Este artículo abordará esas diferencias y también evaluará cómo el papel de Pakistán está afectando las posibilidades de éxito de Estados Unidos en la actualidad.

Metas y objetivos

La primera y quizás la más crítica diferencia entre las dos guerras es sobre metas y objetivos. Estados Unidos intervino en Afganistán en 2001 del lado de la Alianza del Norte para derrocar al Emirato Islámico Talibán de Afganistán solo después de que el país había sido utilizado como base para los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos. El objetivo de Estados Unidos, respaldado por las Naciones Unidas y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), era la autodefensa contra un gobierno que había permitido que su territorio fuera utilizado para un acto de guerra contra otro estado. Desde el principio, Estados Unidos no ha tenido la ambición de dominar o subyugar al pueblo afgano, o de permanecer en Afganistán una vez derrotada la amenaza que representan al-Qaeda y los talibanes afganos. El presidente Barack Obama reiteró este hecho en su discurso en el que describió la nueva política de Estados Unidos para Afganistán y Pakistán el 27 de marzo de 2009 [2].

La invasión soviética de 1979 fue un asunto diferente. Ahora se tiene entendido que Moscú entró por error en Afganistán con poca apreciación de las dificultades que enfrentaría [3]. Su objetivo era apuntalar un régimen comunista que estaba al borde del colapso ante un levantamiento nacional. El liderazgo soviético quería un Afganistán que fuera similar a otros estados satélites soviéticos y bajo el virtual dominio imperial soviético con solo la fachada de la independencia. Los soviéticos también pueden haber tenido la ambición de utilizar Afganistán como base para proyectar autoridad más al sur.

La invasión soviética y el intento de imponer el comunismo en un país islámico rural y en gran parte analfabeto con una historia de xenofobia produjeron el resultado predecible: un levantamiento nacional masivo. Con la excepción de los pequeños grupos de la clase media urbana y algunas regiones minoritarias, sobre todo la provincia uzbeka de Jowzjan, donde un duro caudillo local, Abdul Rashid Dostum, formó una milicia prosoviética, prácticamente todo el país se opuso violentamente a la nueva ocupación y su ideología atea.

En contraste, las encuestas muestran que la mayoría de los afganos han apoyado a las fuerzas de la coalición que derrocaron a los talibanes, aunque ese apoyo ahora está disminuyendo debido a que la coalición no ha logrado proporcionar orden público y reconstrucción [4]. Los talibanes no gozan de gran popularidad y el apoyo a los talibanes se limita principalmente al cinturón pashtún en el sur y este de Afganistán. Prácticamente no atrae al 60% de los afganos que no son pastunes. Por lo tanto, el espacio de batalla más difícil de los soviéticos, el famoso valle de Panjshir, hogar del legendario Ahmad Shah Massoud (el León de Panjshir), es hoy tranquilo y sin talibanes porque es un área exclusivamente tayika.

En resumen, mientras los soviéticos enfrentaron un levantamiento nacional, la coalición liderada por Estados Unidos enfrenta una insurgencia minoritaria que está segregada de gran parte del país. La tarea de Moscú fue mucho más difícil que la que enfrenta hoy la OTAN.

Tácticas y apoyo

Los soviéticos respondieron a la oposición afgana con una ferocidad y brutalidad que empeoraron la situación. Al menos 1,5 millones de afganos murieron, otros cinco millones más o menos huyeron del país a Irán y Pakistán (uno de cada tres afganos) y millones más fueron desplazados dentro del país. Un país que comenzó la guerra como uno de los más pobres del mundo fue sistemáticamente empobrecido e incluso vaciado de su gente. La alfombra de la Fuerza Aérea Soviética bombardeó ciudades como Kandahar, donde la población cayó de 250.000 a 25.000 [5]. Se plantaron millones de minas terrestres en todo el país, sin que se llevaran registros de dónde se habían colocado. En la actualidad, nada que se acerque a este nivel de horror está sucediendo en Afganistán.

En parte debido a esa brutalidad, la invasión soviética fue condenada por prácticamente todo el mundo, excepto por sus estados clientes. La campaña para ayudar a la insurgencia afgana, los muyahidin, contó con el respaldo de países de todo el mundo, incluidos China, el Reino Unido, Francia, Egipto, Arabia Saudita, Irán y otros.

Las fuerzas de la OTAN en Afganistán cuentan hoy con el apoyo de las Naciones Unidas y operan bajo un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU. The International Security Assistance Force (ISAF), created by the United Nations in 2001, has troops from 41 countries currently in Afghanistan, including U.S. forces, NATO contributions, and troops from non-NATO states such as Australia, Sweden and the United Arab Emirates. Efforts are underway to get more states, especially in the Muslim world, to send troops.

Much of the hardest fighting in the current war has been conducted by non-American troops. The British in Helmand Province, the Canadians in Kandahar and the Dutch and Australians in Uruzgan have been fighting for the last several years in the heartland of the Taliban’s Pashtun belt. They have taken considerable casualties in the process. Indeed, for much of the last five years the principal battle against the al-Qa`ida enemy that attacked the United States in 2001 has been fought by American allies, while the United States’ primary focus has been on al-Qa`ida in Iraq.

The Role Played by Pakistan

If the differences between the American and Russian experiences are significant, there is at least one major similarity: the role played by Pakistan. In the 1980s, President Zia ul-Huq agreed to support the mujahidin insurgency despite the enormous risk involved in provoking the Soviet Union, then the world’s largest military power. The Soviets responded with an intense covert campaign to foment unrest inside Pakistan, especially in the border areas and in the refugee camps. Both the KGB and its Afghan ally, the KHAD, conducted terrorist attacks to bring pressure on Zia [6]. Moreover, the Soviets used military power, especially its air force, to intimidate Pakistan.

Zia insisted that outside support for the mujahidin had to flow through Pakistani hands, principally via the Inter-Services Intelligence (ISI) Directorate of the Pakistani Army. The ISI sought exclusive access to the mujahidin. Outside players had little choice but to accept Zia’s rules. Consequently, Pakistan served as the safe haven for the mujahidin, its logistical supply line and its advocate on the world stage.

Ironically, today Pakistan again acts as the safe haven for Afghan insurgents and their logistical supply line. The ISI is again the instrument by which Pakistan maintains its links to the Afghan Taliban and other extremist organizations [7]. This should come as little surprise since in the 1990s the ISI was a critical factor in the creation and development of the Taliban it only reluctantly agreed to distance itself from the Taliban after 9/11 under enormous U.S. pressure. It is now clear that the distancing is far from complete. As Chairman of the Joint Chiefs of Staff Admiral Michael Mullen has said, the ISI “has been very attached to many of these extreme organizations and in the long run they have got to completely cut ties with them in order to move in the right direction” [8].

The key leadership node of the Afghan Taliban sanctuary in Pakistan is the Quetta shura council, named after the capital of Balochistan where the senior Taliban leadership, probably including Mullah Omar (the Taliban’s leader since its founding), resides [9]. Quetta, a city of some two million, provides excellent cover for the Afghan Taliban leadership to operate and lead the insurgency. It is close to the Afghan border but remote from outsiders few Westerners have access to the area.

Even more ironically, Pakistan serves as the major logistical supply line for NATO forces in Afghanistan. More than 80% of the supplies U.S. and other coalition forces depend on arrive via Pakistan from the port of Karachi. Geography effectively precludes another alternative unless the alliance is willing to rely on Russia or Iran to control its supply lines. Moreover, the ISI is also a key partner in the struggle against al-Qa`ida. The ISI has helped capture or kill several senior al-Qa`ida operatives, despite declining ISI assistance since the early years after 9/11. Without Pakistan’s cooperation, many operations against al-Qa`ida would be much more difficult today.

Therefore, Pakistan has unusually strong leverage on both sides of the war in Afghanistan. President Obama’s new policy explicitly recognizes the critical role played by Pakistan and elevates the importance of working with Pakistan to shut down the safe havens in Balochistan and elsewhere along the Afghan-Pakistan border. He has promised to triple economic aid to Pakistan and provide military aid that is focused on counterinsurgency requirements such as helicopters for air mobility in the rugged border region.

For a number of reasons, Pakistan retains links to the Afghan Taliban despite the rising incidence of jihadist violence inside Pakistan. Most important is the army’s calculation that Washington and Brussels do not have the political will to persevere in Afghanistan. It is assumed by many in Pakistan that American and European patience to fight it out in Afghanistan is eroding, an assumption reinforced by polls that show support for the conflict steadily declining on both sides of the Atlantic. Supporting the Afghan Taliban is thus a useful hedge in case NATO decides to withdrawal and give up the struggle. Pakistan would then have a relationship with the Pashtun future of southern and eastern Afghanistan and would have an asset in the struggle for post-NATO Afghanistan.

Changing Pakistan’s Calculations

If the United States and its partners in Afghanistan demonstrate their resolve, especially with the additional forces en route to the battlefield this year, the calculation in Pakistan’s military may change. The alliance needs to make clear to Islamabad that the Taliban will not succeed on the battlefield.

Unfortunately, the politics in Islamabad are working in the wrong direction. The Pakistani Taliban are getting stronger and the political parties are squabbling over power. The army remains preoccupied with India. Pakistan must recognize that the existential threat to its freedoms comes from the jihadists. Only when the key players in Pakistan, both in the political parties and in the army, come to that conclusion will change occur. The United States needs to engage intensively to convince them of this reality.

There is no inherent reason why the NATO and U.S. war in Afghanistan must follow the pattern of the Soviet war. The differences between the two outweigh the similarities, especially in what most Afghans want for their country. While pundits may find the cliché that Afghanistan is the graveyard of empire simplistically attractive, there is every reason to believe that smart policies can avoid such an outcome.

Bruce Riedel is a Senior Fellow in the Saban Center for Middle East Policy at the Brookings Institution and a professor at Georgetown University. He has advised four U.S. presidents on Afghanistan and was asked by President Barack Obama in January 2009 to chair an interagency strategic review of American policy toward Afghanistan and Pakistan, which was completed in March 2009. He is the author of The Search for Al Qaeda: its Leadership, Ideology and Future.

[1] The story of the first Afghan war has been told from many angles. George Crile’s Charlie Wilson’s War: The Extraordinary Story of how the Wildest Man in Congress and a Rogue CIA Agent Changed the History of our Times underplays Ronald Reagan’s and Bill Casey’s role but is full of insights into the U.S. side of the war. Robert Gates’ memoirs From the Shadows: The Ultimate Insider’s Story of Five Presidents and How they Won the Cold War has a more balanced view. Also important is Milt Bearden’s two books on the war, The Main Enemy: The Inside Story of the CIA’s Final Showdown with the KGB and The Black Tulip: A Novel of the War in Afghanistan. Bearden was the CIA chief of station in Islamabad at the end of the jihad. The Soviet side of the war has long been neglected but finally received attention from Gregory Feifer in The Great Gamble: The Soviet War in Afghanistan. Most important is the Pakistani version, written by the ISI commander of the battle, Mohammad Yousaf, with Mark Adkin in The Bear Trap: Afghanistan’s Untold Story in which the CIA is a duplicitous and timid partner for the ISI.

[2] In his March 27, 2009 speech, President Obama said: “We are not in Afghanistan to control that country or to dictate its future. We are in Afghanistan to confront a common enemy that threatens the United States, our friends and allies, and the people of Afghanistan and Pakistan who have suffered the most at the hands of violent extremists. So I want the American people to understand that we have a clear and focused goal: to disrupt, dismantle, and defeat al Qaeda in Pakistan and Afghanistan, and to prevent their return to either country in the future.” See “President Obama’s Speech on Afghanistan and Pakistan,” U.S. News & World Report, March 27, 2009.

[3] Gregory Feifer, The Great Gamble: The Soviet War in Afghanistan (New York: HarperCollins, 2009).

[4] Anthony Cordesman, “Afghan Public Opinion and the Afghan War: Shifts by Region and Province,” Center for Strategic and International Studies, April 13, 2009.

[5] On the cost of the war, see Robert Kaplan, Soldiers of God: With Islamic Warriors in Afghanistan and Pakistan (New York: Vintage Books, 2001), pp. 184-188, 223.

[6] One of the most famous such attacks was on a logistics supply base the ISI had near Rawalpindi for the mujahidin, which was blown up by saboteurs in April 1988. More than 100 Pakistanis were killed, 1,000 injured and 10,000 tons of arms and ammunition destroyed. See Mohammad Yousaf and Mark Adkin, The Bear Trap: Afghanistan’s Untold Story (South Yorkshire, UK: Pen & Sword Books, 2002), p. 220.


Six-party talks

2003 October - Pyongyang declares it has completed the reprocessing of 8,000 spent nuclear fuel rods. Experts say this would give the North enough weapons-grade plutonium to develop up to six nuclear bombs within months.

2005 February - North Korea admits publicly for the first time that it has produced nuclear weapons for "self defence".

2006 July - North Korea test fires seven missiles including a long-range Taepodong-2 missile, which crashes shortly after take-off despite it reportedly having the capability to hit the US.

2006 October - North Korea conducts its first nuclear weapons test at an underground facility. The UN imposes economic and commercial sanctions on North Korea.

2007 July - North Korea shuts down it main Yongbyon reactor after receiving 50,000 tons of heavy fuel oil as part of an aid package.

2007 August - South Korea announces it will send nearly 50m US dollars in aid to the North after Pyongyang makes rare appeal for flood relief.


Historical perspective of Pak-Afghan Relations

'The first period was marked by the efforts of the Afghan authorities to get Pakistan to abandon the border along the Durand Line and from the ownership of the eastern Pashtun territories to Pakistan. But in the initial period, Afghanistan's dependence on Pakistan was being formed through the supply of goods through the port of Karachi'

At the heart of the difficult problems between the two neighboring states, Pakistan and Afghanistan, lie historical factors and circumstances that arose in the colonial era. The most important among them was the split of the Afghan (Pashtun) area into two parts, belonging to Kabul (the Afghan kingdom) and British India. The struggle of part of the Pashtuns of India for independence either in United India or outside it, within the framework of the independent Pashtunistan, ended in failure. The formation of Pakistan with the inclusion of the lands of the eastern Pashtuns led to difficulties and problems in the relationship between Pakistan and Afghanistan. The history of Pakistani-Afghan relations is divided into six major stages.

The first stage from the late 1940s to the mid-1950s is characterized by the attempts of the Afghan authorities to use the fact that Pakistan was an entirely new political entity that appeared in 1947 after the simultaneous voluntary and forced withdrawal of the colonialists from Hindustan. The difficulties of the initial stage of the formation of the borders and the territorial structure of the Pakistani state allowed Kabul to pursue an offensive policy towards the neighbor, seeking to secure access to the Arabian Sea with support for the separatist (autonomist) in Pakistan. They were associated at the time with the uprising in the Baluchi principality of Kalat, and with the proclamation of the “Free Pashtunistan” in the Waziristan mountains, the bands of the Pashtun tribes. The first period was marked by the efforts of the Afghan authorities to get Pakistan to abandon the border along the Durand Line and from the ownership of the eastern Pashtun territories to Pakistan. But already in this initial period, Afghanistan’s dependence on Pakistan was being formed through the supply of goods through the port of Karachi.

The second period lasted from the mid-1950s to the turn of the 1960s and 1970s. Pakistan in those years basically overcame the initial “growth sickness” and significantly strengthened its economic and military capabilities. he paid attention to relations with India, which used its contacts with Afghanistan to use it to “pressure” its regional neighbor and rival. After overcoming the acute crisis in bilateral relations (the early 1960s), a period of relative equilibrium began, which was not violated even by the wars of Pakistan with India in 1965 and 1971.

The third stage covers the 1970s. Pakistan, losing as a result of the events of 1971 its eastern province, transformed into an independent state of Bangladesh. Afghanistan finds itself in an intermediate geopolitical space between the Arab states, Iran, Pakistan and the USSR. Since the mid-1970s, the role of the Islamic factor in regional politics has increased, and Pakistan has become one of the hotbeds of Islamization from above. In relations with Afghanistan, he uses Islamists as a force opposing Kabul. Afghanistan tried to play a map of ethnonational separatism that swept the western (Balochistan) and north-western (Pashtun) provinces of Pakistan, but at the end of the period, yielding to the demands of Iran and the US, tried to establish a dialogue with Pakistan, agreeing to negotiate with him on the border.

The fourth stage begins with the turn of the 1970s-80s and ends with the beginning of the 1990s. This period was the time of the most severe confrontation between the two neighboring states. The buffer position of Afghanistan was replaced by its full association with the socialist bloc headed by the USSR. The People’s Democratic Party of Afghanistan, which came to power in Kabul, carried out a policy that was ideologically the opposite of Islamabad’s. Two political and ideological projects – the socialist (Soviet) and the Islamist ones – collided on the Afghan-Pakistani frontiers, which in the cold war enjoyed some support from the West. At the same time, the PDPA tried to actively use the factor of Pashtun nationalism in Pakistan and supported the idea of ​​promoting Pashtun statehood to the south up to the Arabian Sea. Pakistan became the site for the deployment of political organizations that fled from Afghanistan, fighting against the left-democratic Kabul regime. Official relations between the countries after the introduction of Soviet troops were interrupted, negotiations on the settlement of the situation took place in the format of indirect contacts. Pakistan has powerful allies in the form of the United States, Saudi Arabia,and the Peoples Republic of China (PRC). The subversive war that was waged with the government in Kabul, the grouping of Islamist Mujahideen on Pakistani territory, was crowned with success after the collapse of the USSR.

The fifth period in Pakistani-Afghan relations takes a decade from the early 1990s to the early 2000s. Pakistan during this period largely played the role of the main arbiter in Afghan affairs, taking advantage of disagreements in the ranks of Afghan mujahideen, who proclaimed education. The Islamic State of Afghanistan, and then by the military actions that unfolded between them and the new grouping, the Islamic Taliban movement. Pakistan’s multiply-influenced influence on Afghanistan nevertheless did not allow Islamabad to solve the problem of the border along the “Durand Line” in a suitable way for itself and finally to bury the project of an independent Pashtunistan. At the same time, neither before nor after this period did Pakistan project its power on Afghanistan so directly and effectively. Using reliance on Saudi Arabia, Islamabad achieved exclusively influence on Afghanistan’s domestic and foreign policy under the rule of the Taliban regime.

The sixth stage began with the elimination of the Taliban in Afghanistan and continued until the middle of 2010. It should be noted a significant weakening during this period of the impact of Pakistan on the neighboring country. The main influence there was used at this stage by the US and its NATO allies. Pakistan had to experience at this stage the grave consequences of the retreat of the Afghan Taliban and the allied Islamist armed groups into its territory and the transformation of its northwest not only into the shelter of militants but also into the space of their sabotage and terrorist activity. Burdened by the emergence of local Taliban militants on its own land, Pakistan fell into a crisis situation and lost much of its ability to exert direct political influence on Afghanistan, continuing to indirectly and implicitly influence the situation there, providing shelter and assistance to the Afghan Taliban and its allies. The importance of Pakistan after 2001 turned into an extremely significant one from the point of view of strategic logistics in the conditions of deployment of a significant grouping of troops of the international coalition in Afghanistan. Equally significant was the role of Pakistan as a transit territory, providing Afghanistan with imported goods.

The prospects for resolving traditional disputes and conflicts between Afghanistan and Pakistan will largely depend on the nature of the regimes that will be established in both states. After the end of the crisis caused by the summing up of the presidential elections in Afghanistan in 2014, there were reasons to expect a more favorable development of the situation in the country, at least in the short term. The same can be said about the situation in Pakistan, where the 2013 parliamentary elections demonstrated the ability of the political system to avoid a crisis after the constitutionally fixed terms of office of the parliament and government. Adoption of democratic regimes can allow Afghanistan and Pakistan to strengthen political and trade-economic ties among themselves, resolve, if not de jure, then de facto border issue, reduce threats to security and cut back claims on the power of radical Islamists – the Taliban and their allies.

The writer is PhD scholar at National University of Modern Languages (NUML), Islamabad.


Cold War: What Was It And How Did It Start?

It was a major part of the second half of the 20th century, ending with the collapse of the Soviet Union in 1991.

The Cold War was a major part of the second half of the 20th century, as tensions arose between two of the world's biggest superpowers over differences in both ideology and philosophy.

Given the name because there was no large-scale fighting directly between the two, the USA and USSR, they instead supported major regional conflicts in various proxy wars.

The struggle for geopolitical dominance between the USA and USSR would instead often flare up indirectly, famously doing so as propaganda campaigns, espionage, rivalry at sports events and in technological competitions such as the Space Race.

The Cold War came to an end until 1991 with the collapse of the USSR, forever changing the world order and ushering in the next era of world politics.

Concorde: The Cold War Supersonic Race

Origins of the Cold War

Following the end of the Second World War and the surrender of the Nazis in 1945, the uneasy alliance of the United States, the UK and USSR began to unravel.

By 1948 the Soviets had installed governments in all the Eastern European states liberated by the Red Army.

Fearing permanent Soviet dominance in the region, the Americans and British began to take action to prevent the spread of communism to western European countries.

The Cold War had fully formed by 1947 when US aid provided under the Marshall Plan to western Europe had brought those helped in line with American influence and the Soviets had fully installed openly communist regimes in eastern Europe.

The two sides of the conflict had drawn lines in the sand and the power struggle had properly begun.

Pigeons: The Secret Cold War Spies

Struggle between superpowers

The Cold War would reach its peak in 1948-53. During this period the Soviets blockaded the Western-held sectors of West Berlin unsuccessfully and the US and its European allies formed the North Atlantic Treaty Organization (NATO).

In that same window, the USSR exploded its first nuclear warhead, ending the American monopoly on the weapons and the Chinese Communist Government came into power, ramping up the geopolitical pressure.

Although never culminating in all-out war, these dominating superpowers instead won influence through a series of smaller proxy wars.

One of the earliest and most famous is when both sides exerted influence over the civil war in Korea after the Soviet-supported communist government of North Korea invaded the US-supported South Korea, ending in a tense stalemate three years later.

Revealing The Cold War Mysteries Of RAF Fylingdales

The death of long-time Russian dictator Stalin would temporarily ease tensions between the two, although the standoff remained.

The next period of high tension came in between 1958 and 1962, a span of time involving a crisis so severe it almost led to major conflict.

Both the US and the Soviets began developing intercontinental ballistic missiles and in 1962, the secret installation of them in Cuba brought US cities very obviously in range of devastation.

This led to one of the most famous diplomatic crises in US history, the Cuban Missile Crisis, which only ended when both sides reached an agreement to withdraw the missiles.

Although soon afterward, both sides would sign a ban on nuclear weapons testing, the event would reinforce the determination of both sides and see the beginning of a 25-year build-up of both conventional and strategic forces.

Una nueva era

During the 1960s and 1970s the Cold War would become more complicated, as it became more difficult to define the allegiance of countries by simple blocs of influence.

Instead, the world was more obviously defined by sets of complex patterns of international relationships.

China split with the Soviet Union in 1960 and the divide was growing, while economic growth in the West reduced any reliance on the United States.

Traditionally less powerful countries were gaining independence and becoming much harder for either side to coerce.

Spycraft between the nations remained rife as a mutual distrust and constant fear of nuclear war led to paranoia and suspicion.

A British mission of spies, known as BRIXMIS, was able to send 31 members of personnel into East Germany to keep an eye on the USSR.

Special Report: Meet The Real Cold War Spies Of BRIXMIS

The 1970s saw another temporary bout of easing tensions as demonstrated by the Strategic Arms Limitation Talks (SALT) that led to the SALT I and II agreements of 1972 and 1979.

These agreements saw the two superpowers set limits on their anti-ballistic missiles and on their strategic missiles capable of carrying nuclear weapons.

What followed was the last period of real tension between the two superpowers, expressing itself during the 1980s through a massive arms buildup and a competition for influence in the Third World.

But the rivalry began to break down in the later years of the decade as under Mikhail Gorbachev the Soviets began weakening the country's more totalitarian aspects.

His efforts to change the system this way also came as communist regimes in the Eastern European bloc began to collapse.

The rise of democratic governments in East Germany, Poland, Hungary and Czechoslovakia were quickly followed by the reunification of Germany under NATO with Soviet approval.

In late 1991 the Soviet Union finally collapsed and 15 new independent nations were born from its territory, Russia soon elected a leader democratically to office, and the Cold War was over.

Key moments of the Cold War

1945

4-11 February: Yalta Conference meeting of FDR, Churchill, Stalin – the 'Big Three'. The Cold War Begins.

1946

9 February: Stalin hostile speech – communism and capitalism were incompatible.

5 March: Iron Curtain Speech by Winston Churchill – "an 'iron curtain' has descended on Europe".

10 March: Truman demands Russia leaves Iran.

1 July: Operation Crossroads with Test Able was the first public demonstration of America's atomic arsenal.

Why Cold War Skills Are Making A Comeback In The Army

1947

2 de septiembre: Rio Pact – The US meets Latin American countries and creates a security zone around the hemisphere.

1948

25 February: Communist takeover in Czechoslovakia.

2 March: Truman's Loyalty Program created to catch Cold War spies.

17 March: Brussels Pact organised to protect Europe from communism.

24 June: Berlin Blockade begins, lasting 11 months.

1949

4 April: NATO ratified.

29 August: Russia tested its first atomic bomb.

1 October: Communists take control of China and establish the People's Republic of China.

Watch: Our documentary on BRIXMIS - the Cold War British spies who kept an eye on the Soviet Union.

1950

24 June: Korean War begins. Stalin supports North Korea which invades South Korea equipped with Soviet weapons.

1952

A-bombs developed by Britain.

1954

Marcha: CIA helps overthrow regimes in Iran and Guatemala.

1955

Mayo: Warsaw Pact formed.

1956

29 June: USSR sends tanks into Poznan, Poland, to suppress demonstrations by workers.

October-November: Rebellion put down in Communist Hungary.

Berlin Wall: Then And Now

1957

4 October: Sputnik launched into orbit.

3 November: Sputnik II launched – space dog Laika died in space.

1958

31 January: Explorer I launched.

Noviembre: Khrushchev demands withdrawal of troops from Berlin.

1959

January: Cuba taken over by Fidel Castro.

1960

Mayo: Soviet Union reveals that US spy plane was shot down over Soviet territory.

Noviembre: John F. Kennedy elected President of USA.

19 December: Cuba openly aligns itself with the Soviet Union and its policies.

1961

17 August: Construction of Berlin Wall begins.

1962

Octubre: Cuban Missile Crisis.

1963

22 November: President Kennedy assassinated in Dallas, Texas.

1968

Agosto: Soviet Red Army crushes Czechoslovakian revolt.

Checkpoint Charlie: 30 Years Since Cold War Crossing Was Dismantled

1969

20 July: Apollo 11 lands on the moon.

1972

Julio: SALT I treaty signed.

1973

January: Ceasefire in Vietnam between North Vietnam and United States.

September: US-supported coup overthrows Chilean government.

Octubre: Egypt and Syria attack Israel. Egypt requests Soviet aid.

1975

17 April: North Vietnam defeats South Vietnam, which falls to Communist forces.

1979

January: US and China establish diplomatic relations.

Julio: SALT II treaty signed.

Noviembre: Shah of Iran overthrown. Iranian Hostage Crisis.

Diciembre: Soviet forces invade Afghanistan.

1983

Octubre: US troops invade and overthrow regime in Grenada.

1985

Mikhail Gorbachev becomes leader of the Soviet Union initiating a campaign of openness and restructuring.

1986

Octubre: President Reagan and Gorbachev resolve to remove all intermediate nuclear missiles from Europe.

1987

Diciembre: Reagan and Gorbachev sign the INF Treaty, agreeing to remove their "intermediate-range and shorter-range missiles". The agreement would continue for more than 30 years, until the withdrawal of both the United States and Russia.

What Was It Like Living In Cold War East Germany?

1989

January: Soviet troops withdraw from Afghanistan.

Junio: Poland becomes independent.

September: Hungary becomes independent.

Noviembre: Berlin Wall is demolished and East Germany allows unrestricted migration to West Germany.

Diciembre: Communist governments fall in Czechoslovakia, Bulgaria, and Romania.


Record Cross-Border Migrant Returns Contribute to Bleak Humanitarian Outlook for Afghanistan in 2021

Kabul – Over the last year, more than one million Afghan migrants have returned or been deported to Afghanistan from neighbouring Pakistan and Iran as COVID-19 continues to deprive many of employment and health care.

The International Organization for Migration (IOM) estimates that more than 650,000 undocumented migrants will return in 2021 – all of whom will be in dire need of humanitarian support at a time when donor funding is a small fraction of what is needed.

As of 11 March, IOM reports that over 200,000 undocumented Afghan migrants have returned since the start of the year. This is more than double the rate of return over the same period in 2019 and 2020. Around half of these returns have been deportations in recent weeks.

The elevated numbers of people coming back into the country is expected to remain high through the month of March due to religious holidays in Iran, during which many people travel home to see loved ones.

“Desperation among the poor in Afghanistan has been growing over the years as there are fewer job opportunities at home. Many Afghans have no choice but to migrate to urban areas or other countries in search of a safer place to live, healthcare and education,” said Nicholas Bishop, IOM’s Cross-Border Response Programme Manager.

“We are now seeing an increasing number of migrants returning back to Afghanistan, as COVID-19 has destabilized economies where undocumented Afghans have limited access to health care due to their legal status. The situation is becoming more dire by the day.”

Many Afghan migrants return home with only the possessions they carry on their backs. Most have taken out significant loans to journey abroad in the first place and suffered from abuse during their time outside of the country.

Outsized cross-border returns are one symptom of a much larger problem. This year, as many as 13.2 million people are expected to suffer from a widespread drought and famine-like scenario, according to the newly released OCHA’s Afghanistan Spring Contingency Plan.

Combined with escalating levels of conflict and the ongoing consequences of COVID-19, the likelihood of additional waves of internal displacement, cross-border migration and a spike in humanitarian needs is high. Unfortunately, the Afghanistan Humanitarian Response Plan for 2021 is only 5 per cent funded as of 9 March.

IOM, together with the Ministry of Refugees and Repatriation and humanitarian partners, delivers humanitarian assistance and other services to returnees at major international border crossings with Iran and Pakistan. A network of transit facilities provides overnight accommodation, hot meals, health and protection services, and transportation support.

However, limited funding means that only 5 per cent of undocumented returnees receive the support they need each week.

As of 9 March, Afghanistan has officially confirmed over 55,000 COVID-19 infections at present with 2,450 deaths. Due to limited funding for the country’s COVID-19 response, the true rate of unrecorded infection is believed to be in the millions, according to Ministry of Public Health and WHO officials.

Despite the delivery in recent weeks of vaccine supplies from India and the COVAX Facility – the multilateral mechanism created to ensure equitable distribution of the COVID-19 vaccines among countries – and the start of a nationwide vaccination campaign, the identification of new viral variants is deeply concerning for Afghanistan, as vaccines are unlikely to be widely available until 2022 or later.

Under multi-donor funding contributions, IOM has deployed over 380 staff to support COVID-19 response efforts and ensure the continuation of basic primary health care in areas where hospital visits have declined by more than 25 per cent in the face of infection among health workers and rampant conflict.

Later this month, IOM will issue its global 2021 Strategic Response and Recovery Plan, highlighting IOM’s approach to address the urgent humanitarian consequences of the pandemic, as well as the medium to longer-term socioeconomic interventions required to ensure the resilience of affected populations in Afghanistan and beyond.

IOM Afghanistan is seeking USD 17 million in 2021 to respond to COVID-19.

For more information, please contact Nicholas Bishop, Emergency Response Officer, IOM Afghanistan, Tel: +93794445948, Email: [email protected] or Angela Wells, Public Information Officer, IOM in Geneva, Tel: +41 79 403 5365, Email: [email protected] .


Border crossings between USSR and Afghanistan in the 1960s - History

During the spring and summer of 1969, U.S. government officials watched the ideological and political split between the Soviet Union and the People's Republic of China escalate into fighting on Sino-Soviet borders. Some U.S. officials wondered whether the clashes would escalate some even speculated that the Soviet Union might launch attacks on Chinese nuclear weapons facilities. This electronic briefing book of declassified U.S. government documents captures the apprehensions on the U.S. side as well as on the part of the Chinese and the Russians, with Moscow worried about China's nuclear potential and Beijing worried about a Soviet attack. The briefing book includes some of the most significant sources cited in an article in the current issue of Cold War History, "Sino-American Relations, 1969: Sino-Soviet Border Conflict and Steps Toward Rapprochement," by William Burr, a senior analyst at the National Security Archive. Drawing on archival records and material released through the Freedom of Information Act, the article reviews the Nixon administration's early steps toward a new relationship with the People's Republic of China and the impact of Sino-Soviet tensions on the moves toward rapprochement taken by both Beijing and Washington.

The documents presented here highlight Washington's perceptions of the border tensions that escalated during March 1969 and the internal U.S. government discussions of the possibility of a wider Sino-Soviet war. The material also elucidates the Soviet Union's use of covert military threats to coerce Beijing into entering diplomatic negotiations over the disputed borders. A State Department memorandum of conversation, published here for the first time, recounts one of the more extraordinary moments in Cold War history--a KGB officer's query about the U.S. reaction to a hypothetical Soviet attack on Chinese nuclear weapons facilities. Also included is a recently declassified report warning of the danger of a Soviet attack on China, written for Henry Kissinger by the influential China watcher Allen S. Whiting.

Archival documents also illustrate secret White House initiatives during the summer and fall of 1969 to turn a page in Sino-American relations. Convinced that Sino-Soviet tensions provided a basis for rapprochement but also determined to minimize the State Department's role, Nixon and Kissinger tried to open secret communications with China through Pakistan and Romania. Other documents show how State Department officials tried to assert a role in policymaking on rapprochement and, before they were cut out altogether, made important contributions to White House efforts to signal a friendly interest in communications with China.

This briefing book also includes some interesting CIA Directorate of Intelligence material released through the Archive's FOIA requests. Top-secret "Weekly Reviews", published every Friday at noon, helped keep officials "with a need to know" apprised of current events, such as the Sino-Soviet border clashes. A reference in a report on Chinese diplomacy (document 28) to a secret directive from Zhou En-lai suggest that U.S. intelligence, perhaps the Hong Kong "China watchers", could acquire significant information on Chinese policymaking from refugees and other contacts.

Document 1
U.S. State Department, Bureau of Intelligence and Research: Intelligence Note, "USSR/China: Soviet and Chinese Forces Clash on the Ussuri River," 4 March 1969, Secret/No Foreign Dissemination/Controlled Dissemination 1
Source: National Archives, Record Group 59, Department of State Records, Subject-Numeric Files 1967-69 [hereinafter cited as SN 67-69, with file location], Pol 32-1 Chicom-USSR
Document 2
Central Intelligence Agency, Directorate of Intelligence, "Weekly Review," 21 March 1969, Top Secret Umbra, No Foreign Dissem, excised copy
Source: CIA Freedom of Information release to National Security Archive
An early report from CIA's intelligence directorate accurately concluded that Beijing "triggered" the 2 March incident. 3 Another bloody exchange took place on 15 March when the Soviets deployed forces for retaliatory action CIA analysts saw that battle as a "Chinese effort to contest [the Soviet] presence."

CIA's "Weekly Review" appeared in two editions: one was classified "Secret"' the other was highly classified--"Top Secret Umbra"--the code word then assigned to communications intelligence. Interestingly, the "warning" on the document notified readers that they could not "take action" on comint--for example, use it for diplomatic or military advantage--without the permission of the Director of Central Intelligence.


Ver el vídeo: La guerra incomprensible - Guerra de Afganistán 1978-1992